La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) —se pronuncia act, como actuar— es una terapia basada en evidencia científica, que forma parte de las llamadas terapias contextuales.
Esto significa que busca comprender a la persona en su contexto: su historia, sus vínculos, su entorno, y sobre todo, sus valores.
Es una terapia centrada en ayudarte a construir una vida valiosa y con sentido, incluso cuando eso implica atravesar emociones difíciles o momentos de dolor.
No busca que «te sientas bien todo el tiempo», sino que puedas elegir con libertad cómo actuar, incluso cuando la vida se agita.
Como seres humanos, caemos fácilmente en la trampa de la evitación: intentamos no sentir, no pensar, no recordar, no exponernos. Pero eso, con el tiempo, suele alejarnos de la vida que queremos vivir.
Cuando no estoy segura de estar siendo lo suficientemente clara, suelo pensar: ¿cómo se lo explicaría a mi hija de seis años?
Creo que lo haría así:
“A veces, en nuestra cabeza aparecen pensamientos o sentimientos feos, como si lloviera adentro nuestro. La terapia de aceptación y compromiso te ayuda a no pelearte con esa lluvia. En vez de eso, te enseña a abrir un paraguas y seguir caminando hacia las cosas que son importantes para vos.”
Como dice Russ Harris, uno de los principales referentes de esta terapia:
«La felicidad no es la ausencia de dolor, sino vivir una vida rica, plena y con sentido, aun cuando eso implique malestar.»
ACT es justamente eso: aprender a vivir mejor, no a sentir perfecto.